Hola pequeño, ayer fue el cumple del aita. Y el regalo que más esperaba es que te pusiese bueno. Todavía sigues renqueando un poquito y la noche del sábado fue dura. Así que el aita y la ama no tenían muchas ganas de cumpleaños. Estuviste pachucho y cuando te llevamos al hospital, te pusiste a hacer monerías a las enfermeras. Tu madre y yo no sabíamos dónde meternos. Luego fuimos a celebrarlo ella y yo al gallego. Te quisimos dar una vuelta por Anoeta, jugaba la real, pero tu cuerpecito no estaba para mucho trotes. Dormiste muchísimo.
Todavía sigues con muchos mocos etc. y tu madre y yo también estamos un poco malitos. Espero que te recuperes pronto. Es lo que más esperamos.
Por cierto acaba de llegar tu mami, mientras te escribo esto.
Un beso de los dos.